El sillón Polar Bear de Jean Royère es uno de los íconos del diseño francés de mediados del siglo XX.
Es una pieza voluptuosa y acogedora, reconocible por sus formas redondeadas y suaves, que evocan la silueta de un oso polar acurrucado —de ahí su nombre. Su estructura está totalmente tapizada, con un cuerpo generoso y patas integradas, lo que le da una presencia escultórica y orgánica.
Diseñado en la década de 1940, el Polar Bear combina lujo, humor y confort. Royère logró una síntesis entre lo lúdico y lo refinado: un sillón que parece casi vivo, pero mantiene una elegancia discreta y cálida.










